Un reducto de la detención pre-reflexiva. Una invitación a poner micrófonos a las sombras y bajar el volumen de los deflectantes brillos de neón.

sábado, 17 de abril de 2010

Dijiste que habías venido a pacificar y sólo veo llamas en las yemas de tus dedos.
Viniste diciendo que era un mensaje de paz y de tus ojos sólo sale un manantial de espinas.

¿Cuándo fue el momento, ese umbral, cuándo corriste hacia delante sin mirar atrás?

Dejaste gente con la mano tendida, perdida, desconectada de toda querencia.

¿Estaba allí?
¿Le viste?

¿Mereció la pena abandonar la causa primaria y primera?
Dime.

(Jltf: Moby)